APRENDER A APRENDER


         Pienso el acto de crear como una continua fiesta de la vida del Universo en perpetua regeneración. Toda nace, persevera y se transforma para continuar mutando en infinitas variaciones.
         La escuela y la cultura, como centro y motivación del aprendizaje humano, están expuestos a las mismas leyes que rigen todo organismo vivo y, en consecuencia, las exigencias para sobrevivir implican un acto  continuo de esfuerzo, invención, iniciativa, imaginación y desplazamiento hacia el centro de búsqueda de la excelencia.

EL PREMIO


A  las ocho de la mañana del primero de diciembre de l978, inusitadas llamadas telefónicas sorprendieron mi habitual lectura de La Voz del Interior. Mi libro de cuentos,  El Jardín de las Flores Invisibles, había sido galardonado con el Premio EMECÉ  de Literatura. 
Una hora después llegó un telegrama que borraba las dudas y acentuaba mi estupor: Juan Coletti. Córdoba. Comunicamos Jurado Emecé  ha premiado su obra Jardín Flores invisibles. Rogamos comunicarse telefónicamente. Felicitaciones. Emecé Editores. 

EL ARPA BIRMANA


Fue necesario un devastador ciclón para que la mirada del mundo se posara  en un perdido rincón de Asia, la antigua Birmania, y  para que también nosotros, por una sencilla asociación,  recordáramos una bellísima película en blanco y negro, filmada en 1956, El arpa birmana.

LA MISIÓN DE SIMÓN WAINSTEIN


       -Tengo la misión de viajar por el mundo hasta encontrar al niño y ejecutarlo - dijo  Simón Wainstein, y me sonrió.
       Sus ojos azul claro me miraron fijamente y sentí que su mente estaba grabando la conversación. ¿Quién era ese hombre alto y desgarbado, cuyo rostro me recordaba al de León Trostky? Me había sido presentado aquella misma noche por Sonia Rabinovich, al finalizar el acto en que yo había presentado su libro “Poemas para conjurar el miedo”, en una de las salas del Centro Cultural la Casona.

DUELO EN EL CIELO DE LOS SUEÑOS


                        
El alazán de cola recortada portaba, a paso corto, un espléndido jinete. Desgastadas lloronas sujetas a las botas de potro, chiripá y poncho cubriendo la arrogancia bajo un sombrero de alta copa. Cruzado a la cintura, bajo la faja, el cuchillo cebado en la violencia.
       En el empalme de dos huellas serpenteantes se levanta el boliche, oasis para la soledad de esos hombres taciturnos que deambulan por la llanura húmeda y verdosa de la provincia de Buenos Aires.

FALSAS APARIENCIAS




      Nicandro Pereyra caminaba por una huella arenosa en Campo Toledo cuando vio a un perro al que golpeó duramente con su rebenque sin que el pobre can ni siquiera lo hubiera mirado.
       El perro, aullando de dolor, corrió rumbo al rancho donde se encontraba, trenzando un lazo de siete cuerdas, el capataz de la estancia, don Nicanor Sanjulián. Postrándose a sus pies y mostrando su cuerpo herido le pidió que hiciera justicia con el peón que lo había maltratado tan cruelmente.

EL VIAJANTE



           
El hombre conducía su moderno automóvil por la ruta 7. Eran las once de la noche: tenía hambre y bastante sueño.
        -“En el próximo pueblo –pensó- cargaré nafta y aprovecharé para comer algo liviano. Me gustaría descansar porque mañana temprano sí o sí debo estar en Córdoba”.

EL SUEÑO DEL PASTOR



        Perdidos sus ojos en la contemplación del rebaño que mansamente pastaba cerca, Omar el pastor se fue quedando dormido bajo la sombra perfumada de un lapacho y soñó que Ashpa Sumaj, la doncella bruja del monte, lo transformaba en una oveja en castigo por haberla deseado. Despertó sobresaltado y en verdad, era una blanca oveja bajo el cielo azul de Machayuay.

EL NIÑO EN EL ESPEJO


No  siempre los perversos escapan al castigo. A la antigua presunción que habita en la conciencia popular de que no todos los crímenes son descubiertos y sus responsables castigados, le cabe la excepción que justifica la regla.
Es difícil saber si al contar esta historia nos impulsa un sentido de la justicia natural, el odio o la justificación de la revancha para desear el peor de los males a los culpables, hijos de Caín. Lo cierto es que estos hechos no han surgido de la imaginación de un escritor sino de una simple noticia policial.

EL MARCAPASOS

                   
                 
        Apenas despertó de la anestesia, el torturador recordó que la joven doctora, antes de operarlo, le había preguntado: ¿No me recuerda? Por supuesto que entonces no la recordaba pero ahora, que regresaba convaleciente a su casa de campo en Ascochinga, una imagen repentina lo trasladó, veinte años atrás, al Centro de Detención de La Perla. En ese momento sonó el teléfono celular. ¿Sí? Una pausa. ¿Quién habla?

EL CURANDERO





        Encaramados sobre la ondulante falda de los cerros de Barrancas se encuentran aún los antiguos viñedos que trabajó durante su vida un hombre desconocido que hizo del servicio al prójimo un inimitable modelo de santidad.
       Su nombre ha sido reservado intencionalmente para que esa historia de renuncia y humildad se conozca sin deformación alguna y sea testimonio del modo en que el Destino lo escogió para que expresara con ejemplares actos el sentido de ciertas leyes que controlan la naturaleza de la vida humana.

DETRÁS DE LA VENTANA




Estoy terminando de cenar. Sobre la mesa, revistada de hule, juego con los significados de los simétricos dibujos. Los demás hace tiempo que acabaron de cenar y sólo yo permanezco en una de las cabeceras, masticando lentamente. Mi madre limpia los platos en la cocina y desde allí me vigila y sonríe. Le respondo con una seña de mi mano y se pone a llorar. Siempre pasa lo mismo. No tengo a nadie que me ame tan profundamente y, sin embargo, no puedo transmitirle idéntica emoción. Me pongo triste y dejo de comer.

LA LEYENDA DEL FALSO CREADOR






Cansado de la feroz desobediencia y de los constantes actos subversivos de Lucifer, el Creador dispuso que el Hijo de la Luz fuera confinado a una distante galaxia, en un sistema solar donde brillaba, como una gema azul, la floreciente Tierra.

LA NODRIZA




     Un poco más de un año tenía Ramoncito cuando se extravió en el espeso monte de Las Tunas. Una pareja de chanchos, cuyos hijos habían sido  devorados por  perros cimarrones, lo adoptó.  Al principio, ella  lo alimentaba  con la tibia leche que brotaba de sus tetas generosas; luego, el niño aprendió a engullir raíces, hierbas y frutos silvestres y se convirtió en un robusto cuadrúpedo, arisco y montaraz, en cuya mente la noche depositaba fragmentos de un lejano caserío habitado por amables espectros.

EL AJUSTE



Antonio Navarrete comprendió la parábola de la vida en su último momento,  después de  recorrer medio siglo de ignorancia y brutalidad y sobrevivir a su propia congoja espiritual.
        Buscaba a un hijo, que había abandonado antes de nacer, con un instinto despiadado y hambriento de justicia para sí mismo y para todos los hombres.